Hombres y mujeres, laicos, sacerdotes, diáconos, consagrados/as que se sienten llamados, también en este camino asociativo, a seguir a Jesús sobre la vía de la perfección cristiana, en adhesión al Evangelio y en obediencia a la Iglesia.
Se confían por lo tanto, a la Palabra de Dios y al Magisterio de la Iglesia reconociéndolos como elementos constitutivos de la vida del cristiano.



















