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El Estatuto de los SI

«Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: «Somos siervos inútiles, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber”»
(Lc 17,10)

«Yo soy el buen Pastor: conozco mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí –como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor
»
(Jn 10, 14-16)

Parte 1 – ORIENTACIONES Y PECULIARIDADES

Del amor por Cristo y por su Iglesia y de la meditación de estas palabras del Divino Maestro, nace el deseo de constituir, en el seno de la Iglesia, un movimiento eclesiástico denominado “los Siervos Inútiles del Buen Pastor”. (SI)

El Movimiento eclesial de los Siervos Inútiles del Buen Pastor (SI) se constituye en armonía con todo lo dispuesto en el Código de Derecho Canónico (CIC) al canon 215: “Los fieles son libres de fundar y de dirigir libremente asociaciones que se propongan un fin de caridad y de piedad, o asociaciones que se propongan un incremento de la vocación cristiana en el mundo; son libres también de tener reuniones para alcanzar en común tal finalidad”.

El Movimiento eclesial los Siervos Inútiles del Buen Pastor (SI) está configurado actualmente entre las asociaciones privadas de fieles (cf. CIDC, cans. 321 – 326).

Los Siervos Inútiles decidieron unir también la denominación «del Buen Pastor» porque se constituyeron en Asís (PG) en el IV Domingo de Pascua, el 3 de mayo de 2009 (Domingo del Buen Pastor), conscientes de que la vocación/misión no es la de ser un grupo de oración, sino hermanos que sienten que pertenecen íntegramente a la gran familia de Dios que es la Iglesia, empleados en ella «como piedras vivas para la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios por mediación de Jesucristo» (1Pe 2,5). Esta es la razón fundamental por la cual se eligió llamarse los Siervos Inútiles del Buen Pastor, en absoluta obediencia al Padre que, en la docilidad al Espíritu, llama a todos al servicio para su Reino1, y a Jesús che invita al servicio en la Iglesia.

Los “Siervos Inútiles” quieren vivir en la secuela Christi, reconociendo en el ejercicio de la vida de santidad, en el quehacer cotidiano, (cf. Lumen Gentium n. 41 y cap. V), la verdadera identidad cristiana a la cual todos estamos llamados por la fuerza del bautismo. Los SI están conscientes que el bautismo es el sacramento de la santidad puesto que, por su medio, somos “liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, nos volvemos miembros de Cristo; somos incorporados a la Iglesia y permanecemos partícipes de su misión”2. Además, en sintonía con el sacramente del bautismo, se quiere seguir, con la mayor seriedad posible, a la invitación de Jesús, que desde las páginas del Evangelio exhorta a todos a la santidad: «Sed perfectos como perfecto es vuestro Padre celestial» (Mt 5,48).

Los “Siervos Inútiles” se sienten, por eso, invitados a la práctica de la perfección cristiana, en la tarea del respeto a las Beatitudes Evangélicas, en una apasionada y concreta pertenencia a la Iglesia Católica, asegurando al magisterio eclesiástico una pronta obediencia y un sostén a través de la oferta de la oración, y de la vida cotidiana según la inspiración del apóstol Pablo: “ Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia”. (Col. 1,24). 

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1) Oración de los fieles en el IV Domingo de Pascua.

2) CATESISMO DE LA IGLESIA CATOLICA (CCC) n° 1213.

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